Anular es votar

De este movimiento deben derivarse varias reformas:

Como consecuencia de una votación anulada, deberán suceder varias cosas en congruencia, si la votación la gana los votos nulos o blancos, los candidatos deberán deberán dimitir a sus cargos públicos y perder el derecho a trabajar en puestos de representación popular. Deberá existir una segunda ronda de votaciones con nuevos candidatos hasta que el pueblo decida votar por un candidato que demuestre su competencia para el puesto que pretende. Esto implica que los candidatos deberán hacer propuestas concretas y presentar su currículo o antecedentes que lo acrediten como persona capaz para el puesto. De igual manera, deberá existir un mecanismo para la destitución de trabajadores públicos que demuestren una clara incompetencia para sus funciones y se reflejen en la inconformidad del electorado, lo ideal un plebiscito a mitad  del ejercicio de su periodo de contrato para avalarlo o destituirlo de su puesto. La representación popular es posible, y este es el principio de una democracia real, pero lo primero que tiene que suceder, es que nadie gane las elecciones.

One thought on “Anular es votar

  1. Este comentario fue publicado en el norte electronico el 01 de julio de 2009, bien a el periodico por admitir opiniones no oficiales!

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